miércoles, 21 de noviembre de 2012

ANALISIS LOS SIETE SABERES



REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
NÚCLEO ACADÉMICO PORTUGUESA.





LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO

                                                                                      INTEGRANTES:
                                                                                     ONEIDA COLMENARES
C.I: 17.355.054
                                                                                       HUMBERLY PARRA
C.I:18.250.809 
                                                                                      MIRIAM PÉREZ
C.I: 18.135.249
                                                                           PROFESOR: JOSÉ DE  JESÚS CAMEJO

BISCUCUY, NOVIEMBRE DE 2012


1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión
Básicamente consiste en que esa educación del futuro debe mostrar que no existe conocimiento que no esté, en alguna medida, amenazada por el error y la ilusión. Esto en contraposición al actual sistema que intenta proteger su conocimiento del error y la ilusión desconociendo que las mismas tienen múltiples posibilidades de ilusión y error que proceden del exterior cultural   y social y del interior que por lo general pueden permanecer agazapadas.
La racionalidad es el mejor guardafuego contra el error y la ilusión, pues es abierta y se reconoce insuficiente a la vez que es autocritica, mientras la racionalización es cerrada.
El conocimiento del conocimiento debe presentarse para la educación como un principio y una necesidad permanente, y las ideas como una inagotable fuente de lo nuevo de cual nunca podemos predecir, pero que podemos contar con su llegada.  

Considero que el conocimiento si tiene determinados márgenes de error e ilusión, claro está, el conocimiento humano, pues esas son características de los seres humanos el error y la ilusión y todo lo proceda de nosotros estará permeado de esas deficiencias, pero que a la vez, pueden ser combatidas más eficazmente con herramientas como la racionalidad.
 2. Los principios de un conocimiento pertinente.
Se destaca que el papel del conocimiento es apreciar el entorno y sus relaciones de forma integral y global, en el que el ser humano sea no sólo capaz de identificar los objetos, sino aprehender de ellos y de su lugar en el marco de la naturaleza. Morin motiva a los educadores a desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana, la cual no es otra que la ubicación de las informaciones en un sistema de interrelaciones que le dé sentido de pertenencia con el todo, pero que a la vez devele la profundidad y razón de ser de las partes. Si bien Morin deja en claro la necesidad de hacer del conocimiento una opción consciente y temporalmente oportuna con las necesidades humanas, no es menos cierto que no contesta qué entiende él por métodos que permitan aprehender las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo.
  3. Enseñar la condición humana.
 Es una reflexión acerca de lo que es el hombre en su total dimensión: “El ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico”, expresa Morin, advirtiendo que en toda esa composición del hombre está dispersa en la educación a través de las disciplinas, impidiendo una verdadera unidad que permita reunir y organizar los conocimientos dispersos en las ciencias de la naturaleza, las ciencias humanas, la literatura, la filosofía, entre otras. Lo que destaca Morin en este saber, y al cual nos suscribimos totalmente, es que la unión entre la unidad y la diversidad de todo, es lo que se traduce en la condición humana.

4. Enseñar la identidad terrenal
La historia humana comenzó con una diáspora planetaria sobre todos los continentes; luego entró, a partir de los tiempos modernos, en la era planetaria de la comunicación entre los fragmentos de la diáspora humana. La humanidad no ha producido escisión genética: pigmeos, negros, amarillos, indios, blancos, vienen de la misma especie, disponen de los mismos caracteres fundamentales de la humanidad. Pero ha producido una extraordinaria diversidad de lenguas, de culturas, de destinos, fuente de innovaciones y de creaciones en todos los campos.

 A mediado del siglo XVI ,a Finales del siglo XX en la fase de la mundialización, como fase actual de la era planetaria, surge  un objeto nuevo: el mundo como tal», en la época de las telecomunicaciones, de la información, de la Internet, estamos sumergidos por la complejidad del mundo, y las innumerables informaciones sobre el mundo ahogan nuestras posibilidades de inteligibilidad problema que a un se alimenta de ingredientes múltiples, conflictivos, de crisis; los engloba, los aventaja y de regreso los alimenta esto es; lo que nos lleva a la reforma de pensamiento de las culturas del mundo, capaz de educar apuntar a un universalismo no abstracto sino del consciente  futuro de la unidad/diversidad  que debe tener la sociedad para la identidad y la conciencia terrenal.

Se podría esperar también que la necesidad de volver a las raíces, incitada hoy en día por los fragmentos dispersos de la humanidad y provocada por la voluntad de asumir las identidades étnicas o nacionales, se pudiera profundizar y ampliar, sin negar dicho regreso a las raíces en el seno de la identidad humana del ciudadano de la Tierra-Patria. Todas estas corrientes prometen intensificarse y ampliarse durante el siglo XXI y constituir múltiples principios de transformación; pero la verdadera transformación sólo podría llevarse a cabo con una transformación entre sí, de la misma forma, las posibilidades que ofrece el desarrollo de las biotecnologías son prodigiosas tanto para lo mejor como para lo peor. Por otra parte la genética y la manipulación molecular del cerebro humano van a permitir normalizaciones y estandarizaciones nunca antes logradas por los adoctrinamientos y las propagandas sobre la especie humana; Las transformaciones actual  parecen presagiar una mutación mucho más considerable que la que hizo pasar al neolítico pequeñas sociedades arcaicas de cazadores y recolectores sin Estado, sin agricultura ni ciudad, a las sociedades históricas que desde hace ocho milenios están desplegadas por el planeta.

Cabe destacar que la  identidad  y la conciencia terrenal  es la unión de un sentido de pertenencia mutuo que nos ligue a nuestra Tierra considerada como primera y última Patria. Por esto, es necesario aprender a «estar-ahí» en el Planeta; quiere decir: aprender a vivir, a compartir, a comunicarse, a comulgar; es aquello que sólo aprendemos en y por las culturas singulares también como humanos del Planeta Tierra debemos aprender a ser, vivir, compartir, comulgar  no solamente ser de una cultura sino también ser habitantes de la Tierra, dedicarnos no sólo a dominar sino a acondicionar, mejorar, comprender. Debemos inscribir en nosotros: La conciencia antropológica que reconoce nuestra unidad en nuestra diversidad la conciencia ecológica, es decir la conciencia de habitar con todos los seres mortales una misma esfera viviente (biosfera); reconocer nuestro lazo consustancial con la biosfera nos conduce a abandonar el sueño prometeico del dominio del universo para alimentar la aspiración a la convivencia sobre la Tierra, la conciencia cívica terrenal de la responsabilidad y de la solidaridad, la conciencia espiritual de la humana condición, que viene del ejercicio complejo del pensamiento y que nos permite a la vez criticarnos mutuamente, autocriticarnos y comprendemos entre sí, la búsqueda de un mejor avenir debe ser complementaria y no antagonista con los reencuentros en el pasado. Todo ser humano, toda colectividad debe dirigir su vida en una circulación interminable entre su pasado donde encuentra su identidad apegándose a sus ascendentes y su presente donde afirma sus necesidades y un futuro hacia donde proyecta sus aspiraciones y sus esfuerzos  transformar la especie humana en verdadera humanidad se vuelve el objetivo fundamental y global de toda educación, aspirando no sólo al progreso sino a la supervivencia de la humanidad, la conciencia de nuestra humanidad en esta era planetaria nos debería conducir a una solidaridad y a una conmiseración recíproca del uno para el otro, de todos para todos. La educación del futuro deberá aprender una ética de la comprensión planetaria.

5. Enfrentar las incertidumbres
El  hombre, enfrentado a las incertidumbres por todos los lados, es arrastrado hacia una nueva aventura. Se debe  aprender a enfrentar la incertidumbre puesto que vivimos una época cambiante donde los valores son ambivalentes, donde todo está ligado. Es por eso que la educación del futuro debe volver sobre las incertidumbres ligadas al conocimiento ya que existe:
Un principio de incertidumbre cerebro-mental que se deriva del proceso de traducción / reconstrucción propio a todo conocimiento.
Un principio de incertidumbre lógica. Como decía Pascal muy claramente: «ni la contradicción es señal de falsedad ni la no contradicción es señal de verdad».
Un principio de incertidumbre racional ya que la racionalidad, si no mantiene su vigilancia autocrítica, cae en la racionalización.
Un principio de incertidumbre psicológica: No existe la posibilidad de ser totalmente consciente de lo que pasa en la maquinaria de nuestra mente, la cual siempre conserva algo fundamentalmente inconsciente.

            Se dice que en el mundo existen tantos problemas dramáticamente ligados hacen pensar que el mundo no sólo está en crisis, está en estado violento donde se enfrentan las fuerzas de muerte y las fuerzas de vida que bien podemos llamar agonía. Aunque solidarios, los humanos siguen siendo enemigos entre sí y el desencadenamiento de odios entre razas, religiones, ideologías siempre acarrea guerras, masacres, torturas, odios, desprecios.
 En tal sentido  la incertidumbre del conocimiento;  es una aventura incierta que conlleva en sí mismo y permanentemente el riesgo de ilusión y de error ya que  se encuentran las peores ilusiones; por lo tanto, la conciencia del carácter incierto del acto cognitivo constituye la oportunidad para llegar a un conocimiento pertinente, el cual necesita exámenes, verificaciones y convergencia,  la concordancia general que se establece entre todas las palabras constituye un  conjunto que confirma la legitimidad de las diferentes palabras inscriptas, en resumen, la gran incertidumbre que hay que afrontar viene de lo que llamamos la ecología de la acción que comprende cuatro principios.
El principio de incertidumbre proviene de la doble necesidad del riesgo y de la precaución. El principio de incertidumbre del fin y de los medios, es casi inevitable que medios innobles al servicio de fines nobles los alteren y terminen por sustituirlos. Los medios dominantes empleados para un fin liberador pueden no solamente contaminar este fin sino también auto-finalizarse. El principio propio de la ecología de la acción, no sólo arriesga el fracaso sino también la desviación o la perversión de su sentido inicial o puede incluso volverse contra sus iniciadores.

En realidad, se pueden considerar o calcular a corto plazo los efectos de una acción, pero sus efectos a largo plazo son impredecibles. Así, las consecuencias en cadena de la Revolución Francesa (1789) fueron todas inesperadas: el Terror, el Termidor, el Imperio, y más adelante el restablecimiento de los reyes Borbones, y aún más, las consecuencias europeas y mundiales hasta octubre de 1917 fueron impredecibles, como lo fueron enseguida también las del mismo Octubre de 1917, desde la formación del imperio totalitario hasta su caída. Contienen estrategias muy importantes que deben  prevalecer sobre el programa  estableciendo una secuencia de acciones que deben ser ejecutadas sin variación en un entorno estable; la estrategia elabora un escenario de acción examinando las certezas y las incertidumbres de la situación, las probabilidades, las improbabilidades. El escenario puede y debe ser modificado según las informaciones recogidas, los azares, contratiempos u oportunidades encontradas en el curso del camino.  Tenemos que considerar las dificultades de una estrategia al servicio de una finalidad compleja como la que indica el lema «libertad, igualdad, fraternidad». Estos tres términos complementarios son al mismo tiempo antagónicos; la libertad tiende a destruir la igualdad; ésta, si es impuesta, tiende a destruir la libertad; por último, la fraternidad no puede ser ni decretada ni impuesta sino incitada.

            Por último es conveniente entonces que el pensamiento, debe encaminarse para afrontar la incertidumbre. Todo aquello que implica oportunidad implica riesgo y el pensamiento debe diferenciar las oportunidades de los riesgos; en la historia, hemos visto permanente y desafortunadamente que lo posible se vuelve imposible y podemos presentir que las más ricas posibilidades humanas siguen siendo imposibles de realizar. Pero también hemos visto que lo inesperado llega a ser posible y se realiza; hemos visto a menudo que lo improbable se realiza más que lo probable; sepamos, entonces, confiar en lo inesperado y trabajar para lo improbable.

            6. Enseñar la comprensión
     Es necesario mencionar, que la comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso, la educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: a) la comprensión interpersonal e intergrupal y b) la comprensión a escala planetaria. Según Morín, constató que comunicación no implica comprensión. Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. Aunado a esto, los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Por tal sentido, enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Debemos recordar que ninguna técnica de comunicación, del teléfono a Internet, aporta por sí misma la comprensión. La comprensión no puede digitarse, en tal sentido esta debe ser comprendida por los lectores que con mucha crítica y reflexión asumen diversas posiciones.

     Es por ello, que  educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad. Pal sentido, la comprensión es a la vez medio y fin de la comunicación humana. El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos. Dada la importancia de la educación en la comprensión a todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita una reforma planetaria de las mentalidades; esa debe ser la labor de la educación del futuro. La comprensión humana sobrepasa la explicación. La explicación es suficiente para la comprensión intelectual u objetiva de las cosas anónimas o materiales. Es insuficiente para la comprensión humana.
7. La ética del género humano
     Se puede señalar de las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morin volvió a presentar el bucle individuo - sociedad -especie como base para enseñar la ética venidera. Por tal sentido la sociedad como base fundamental para el desarrollo de un pueblo debe ser un intrigante y sobre todo ágil para la perspectiva de la vida igualmente el individuo- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. De otra forma el respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría, los individuos son más que el producto del proceso reproductor de la especie humana, pero este mismo proceso es producido por los individuos de cada generación.
     Otras de las variables importantes, son las interacciones entre individuos producen la sociedad y ésta retroactúa sobre los individuos. Un factor muy importante dentro de esta es la cultura, en sentido genérico, emerge de estas interacciones, las religa y les da un valor. Se puede mencionar la diferencia de las sociedades democráticas, que funcionan gracias a las libertades individuales y a la responsabilidad de los individuos, las sociedades autoritarias o totalitarias colonizan los individuos que no son más que súbditos; en la democracia el individuo es ciudadano, persona jurídica y responsable que, por un lado, expresa sus deseos e intereses y, por el otro, es responsable y solidario con su ciudad La democracia supone y alimenta la diversidad de los intereses así como la diversidad de las ideas. El respeto de la diversidad significa que la democracia no se puede identificar con la dictadura de la mayoría sobre las minorías; ella debe incluir el derecho de las minorías y contestatarios a la existencia y a la expresión, y debe permitir la expresión de las ideas heréticas y marginadas. Así, como hay que proteger la diversidad de las especies para salvar la biósfera, hay que proteger la de las ideas y opiniones y también la diversidad de las fuentes de información y de los medios de información (prensa y demás medios de comunicación), para salvar la vida democrática.

     Por tal sentido, la humanidad dejó de ser una noción meramente biológica debiendo ser plenamente reconocida con su inclusión indisociable en la biósfera; la humanidad dejó de ser una noción sin raíces; ella se enraizó en una "Patria", la Tierra, y la Tierra es una Patria en peligro. Es por ello, que  la humanidad dejó de ser una noción abstracta: es una realidad vital ya que desde ahora está amenazada de muerte por primera vez. Sin embargo, se ha vuelto una comunidad de destino y sólo la conciencia de esta comunidad la puede conducir a una comunidad de vida; la humanidad, de ahora en adelante, es una noción ética: ella es lo que debe ser realizado por todos y en cada uno. Ahora bien mientras que la especie humana continúa su aventura bajo la amenaza de la autodestrucción, el imperativo es: salvar a la humanidad realizándola. Es necesario mencionar, que la humanidad se ha venido transformando en nuevas tecnologías y en sociedades de nuevos saberes   donde le permita al ser humano desarrollar nuevas potencialidades creadoras y creativas ante la sociedad.

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